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Aunque en Navidades es más común el abuso del pescado y más exactamente del marisco, la práctica de la pesca abusiva y en muchos casos ilegal es habitual durante todo el año.

Del alimento del que más se habla es de la carne, ésta si se tiene en cuenta a la hora de reducir su consumo para disminuir el impacto medioambiental que produce su mantenimiento y elaboración, pero, nos olvidamos que dejar de comer carne para pasar a comer pescado no es la solución. Raramente nos acordamos de los peces, aunque no lo parezca también son muy importantes para el equilibrio de la flora y la fauna de la Tierra.

La pesca clandestina en todo el mundo sigue aumentando y va siendo necesario que los gobiernos comiencen a intervenir más activamente en la gestión de la capacidad mundial.

Según datos de la FAO solamente el 25% de las principales poblaciones de peces marinos está explotado con moderación, pero el resto se están explotando de una manera excesiva. El 47%, casi la mitad de estas poblaciones marinas, se ven amenazadas por una pesca que llega o que se aproxima a su límite máximo sostenible, el 18% está sobreexplotado y el 10% restante casi se podría hablar de su extinción.

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En 1995, muchos gobiernos suscribieron el Código de Conducta para la Pesca Responsable que elaboró la FAO. Aunque la suscripción no es obligatoria, los estados manifiestan públicamente la intención de acatar sus principios y sus normas, que más tarde se han ido incorporando en la legislación de estos países.

Este Código abarca la lucha contra el exceso de capacidad pesquera y contra la pesca ilegal, la no declarada y la no reglamentada. Pescar especies prohibidas, pescar sin autorización o fuera de temporada, no respetar las cuotas así como no declarar o declarar en falso el volumen de captura son puntos contemplados para la sostenibilidad del fondo marino que reúne el mencionado código.

Es necesario que estas medidas sean controladas al detalle, ya que las estadísticas nos muestran que en aproximadamente unos 50 años las principales especies de pescado que consumimos habrán desaparecido a causa de la sobrepesca, la contaminación de las aguas y la ruptura de los equilibrios de la fauna y la flora. Desde 1950, una gran cantidad de especies marinas, tanto de costa como de mar abierto, han experimentado reducciones superiores al 90%, umbral a partir del que se considera que una especie está en fase irrecuperable de extinción.

Desde la ONG WWF/Adena se ha confeccionado unas listas dividiendo el pescado con el futuro más crítico en dos bloques según su grado de peligro de extinción. De este modo, podremos conocer qué especies debemos evitar su consumo para la recuperación y equilibrio de su especie.

Pescado en peligro de extinción Pescado que podría verse afectado en el futuro próximo
Anguila

Atún rojo

Bacalao del Mar del Norte o Báltico

Besugo

Caviar/esturión salvaje

Fletán o halibut

Gallineta nórdica

Langostino (Atl.)

Mero o Cherna

Pez espada Med.

Pez reloj anaranjado

Rayas

Rape del Atlántico

Rodaballo

Tiburones

 

Albacora o bonito del Norte (Atl.)

Atún rojo de almadraba

Boquerón (excepto del Cantábrico)

Caballa o Verdel

Calamar

Cigala

Chirla (no de draga)

Dorada/Ac

Gallineta (Atl.)

Lenguado (Atl.)

Liba, eglefino, merlán

Lubina/Ac

Merluza europea

Pez espada/emperador Atl. Norte

Pulpo de arrastre

Rabil

Salmonete

Salmón del atlántico

Sepia, Jibia, Choco

 

Tras Japón, China, Noruega y Portugal, somos los mayores consumidores de pescado por habitante al año. Hace cuatro décadas la flota del Cantábrico capturaban anualmente 80.000 toneladas, pero ahora se ha visto reducido a las 800 toneladas por año a causa de la escasez de pescado.

Una vez más nosotros somos los responsables pero a la vez los que podemos dar una solución, consume pescado de una manera responsable y sostenible, entérate de si el pescado que compras es pescado de manera legal o si se están sobreexplotando las reservas. En tu mano está que no se extingan.